La Cuarta Sesión de las Tertulias Garrapiñadas tuvo como protagonista a la festividad de San Isidro, ocasión que aprovechamos para recordar como se celebraba la fiesta en la segunda mitad del s.XX, cuando eran más de 100 cofrades y estaban obligados a ir a misa, confesión y comulgar. Uno de los cofrades recibía en su casa a los invitados y se ofrecía vino y galletas.También había un baile como finalización de los festejos. Al día siguiente se celebraba una misa de difuntos y se hacía una Asamblea en la que se presentaba la contabilidad de la cofradía.
Muchas de las participantes recordaban como vivían la fiesta, primero como hijas de cofrades, o hermanas y ya en matrimonio, aquellas que están casadas con labradores.
Actualmente sólo quedan 5 cofrades y la fiesta de San Isidro tiene menos repercusión que entonces, aunque aún se sigue celebrando en Villafrechós.
Algunas de las conclusiones fueron recogidas por Dionisia Ferrero Maestre, que es una de las participantes:
"Nos gustaría que en el Centro de Salud no hubiera tanto cambio de médicos a la hora de la consulta. Se hacen parques y no se respetan las instalaciones. Las calles con la segunda cometida de agua están muy estropeadas (pero con la crisis no habrá dinero).
La convivencia en los talleres, debería ser mejor, con un grupo homogéneo y no hacer grupos pequeños, lo que nos haría estar más unidos que es lo que necesitamos y de esta forma podríamos realizar cualquier tipo de actividades: Gimnasia, Memoria, Manualidades, etc...
Las fiestas se estropean por la poca asistencia ya que a esa hora la gente se va a las peñas a preparar las cenas.
Y en la fiesta, a parte de los fuegos, tenemos en cualquier momento petardos que son como fuegos y nos sorprenden mucho
Dionisia Ferrero Maestre"
En general se habló también de la necesidad de hacer más piña y estar más unidos, y la falta de hombres que se impliquen y participen más en las actividades que se organizan.
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