El pasado 3 de julio, en una tarde de rigor veraniego, con un sol de justicia cayendo sobre el asfalto, tejas, adobes y caminos de Villafrechós, y en las escasas cabezas de viandantes que apenas se dejaban ver en todo el término, tuvimos la décima sesión de las Tertulias Garrapiñadas, con la asistencia de Victoria, Ana María, Raquel, Pili, Tasina, Aurelia, Yaya y Angelines.
El objetivo era tejer entre todas la imagen de un mapa imaginario de Villafrechós en el que se vieran reflejadas, a criterio de las participantes en las tertulias, las palabras que mejor definen para ellas a Villafrechós, las palabras que definirían a su pueblo ante el encuentro con cualquier desconocido que se interesara por los aspectos más definitorios de lo que es Villafrechós y las gentes que lo pueblan, e incluso de aquellas que lo llevan en el recuerdo a lo largo y ancho del planeta, en el difícil objetivo de dar vida a la propia vida.
A criterio de las participantes, el Mapa de las Palabras de Villafrechós contiene los siguientes puntos, marcas, aspectos, o ingredientes:
Desunión: Se echa de menos la convivencia de años y décadas pasadas, aún a riesgo de la distorsión de nuestra propia percepción del pasado.
Satisfacción: Por haber nacido en él, por haber crecido en la infancia, en la juventud, y por envejecer en él, siendo consciente de que también es el lugar donde reposan las raíces.
Progreso: El desarrollo y la evolución de la vida en el municipio, y la calidad de vida de la que disfrutan sus habitantes, ha sido otra conclusión comentada en la Tertulia, aún a costa de disfrutar de horizontes menos despejados que hace algunas décadas, acaso por la necesidad del propio progreso, que exige, por salubridad, la estabulación del ganado alrededor del perímetro habitable del pueblo. La mecanización ha ayudado al progreso de las personas, que con mayor tiempo y medios, han accedido más y en mejores condiciones a la cultura general.
Alegría: Cuando un pueblo es calificado de alegre, es que sus paisanos así lo hacen, y aunque se hecha de menos, desde el retrovisor de la vida épocas de mayor convivencia, también se dejó constancia de que la alegría es un rasgo identificador de Villafrechós a la vista de algunas tertulianas.
Historia: Villafrechós es un pueblo con historia, evidente, pero más allá de la historia lejana, es un pueblo con historia reciente, marcado, para muchas tertulianas por la emigración. Esta sería otra de la palabras claves en los últimos 50 años de Villafrechós: emigración. Primero, por éxodo que supuso la mecanización de las labores agrarias. Generaciones marcadas por la búsqueda de nuevas expectativas laborales y vitales, al amparo de la industria de otras regiones o ciudades: Barcelona, Madrid, País Vasco, o lo más cerca, Valladolid, algunos de los destinos más comunes. Más recientemente, en los últimos 10-15 años ha habido un proceso inverso, que desde la tertulia se entiende como indispensable para el mantenimiento del sector primario o la construcción en el municipio: la llegada de inmigrantes, llegados de culturas diferentes, especialmente del Este de Europa o del Norte de África. Con una integración bastante aceptable a juicio de las tertulianas, Villafrechós se ha visto favorecido por la mano de obra que ha llegado, buscando lo que otros paisanos salieron a buscar hace no tantas décadas: trabajo y proyecto de vida.
Bienestar: Para las participantes en la tertulia, un elemento que marca la vida en Villafrechós, es el bienestar, la calidad de vida, la cercanía con la tierra, con un medio más cuidado y más equilibrado, y un ritmo de vida más acorde al deseo de las personas que conviven, que a los ritmos fugaces que se marcan desde los centros de poder. Siendo conscientes de que cuesta innovar, tal como han expresado las participantes, en cambios de costumbres, en nuevos conceptos, en rupturas de rutinas adquiridas, el balance de bienestar, estrechamente ligado con el progreso marcado en otro punto, es positivo.
Tranquilidad: Para las participantes en la tertulia, no hay estrés, ni prisas. Cada cosa que se hace requiere su tiempo, y qué mejor acompañamiento que el silencio, protagonista a veces en demasía, del escenario vital de las calles y rincones de Villafrechós.
Acogedor: Un último aspecto a recoger en el mapa de las palabras de Villafrechós es el carácter acogedor de sus gentes, que reciben bien al visitante, ya sea para pasar unas horas, o para quedarse para hacer proyecto vital en paralelo a las personas que lo pueblan. Muchos oficios, cada vez más separados de la vida cotidiana de Villafrechós, han sido ostentados por personas llegadas desde otros puntos, y sus protagonistas han sentido la cercanía de las gentes de esta tierra.

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